Por Alberto Juárez Espíndola
El film Slumdog Millionaire (perro callejero millonario) de Danny Boyle, es una película indo-británica estrenada en el 2008. Toma sitio en la India, en Mumbai (antes Bombay), en una época muy actual. El protagonista, Jamal, va teniendo retrospecciones de su pasado al lado de su hermano Salim y una niña llamada Latika, de la cual está perdidamente enamorado.
La historia comienza cuando Jamal decide participar en el programa más visto del momento, Quisiera ser millonario, y va ganado cantidades enormes de dinero. Por sus respuestas tan acertadas y la ausencia de error en ellas, es llevado por la policía para ser cuestionado a golpes. Se cree que está haciendo trampa, pero no es así.
El oficial de policía no puede creer que un joven sin educación y de los barrios más bajos sepa todas las respuestas del programa, que ni siquiera maestros y verdaderos eruditos han sabido. Pero Jamal le cuenta por qué sabe aquellas respuestas, ya que han sido parte de su vida, las aprendió en momentos difíciles, en los cuales tuvo que sobrevivir la injusticia de la calle.
Es así como la policía se convence de que Jamal no está haciendo trampa, que tan sólo es un pobre diablo con suerte. Y sí que lo es, porque la historia de su vida nos muestra que el personaje siempre libró situaciones peligrosas en las cuales se encontraba y siempre fue más afortunado que su hermano.
La película está llena de flash-backs, que nos muestran lo que va sucediendo en el momento y lo que nos cuenta de su pasado el protagonista, hasta el momento en que las historias se unen, evolucionan y alcanzan la actualidad de los hechos. La historia pasada de Jamal se encuentra con la historia presente, en tanto que el tiempo transcurre y crece hasta hallar sincronía.
Se puede notar una impresionante fotografía, emplazamientos novedosos y ágiles, así como secuencias rápidas de acción y dinamismo en la mayoría de sus escenas. De una cámara lenta que nos muestra la ternura y romanticismo de la historia, pasamos a una cámara rápida cuando el momento se torna violento y los personajes se tienen que dar a la fuga. Hay emplazamientos que nos aproximan a los actores y nos meten en sus vidas, pero nos alejan lo necesario para soportar el peligro y sufrimiento que viven. Hay muchos cortes y movimientos, al estilo Hollywood, es una gran producción con un presupuesto que se hace notar como generoso.
Es impresionante como el director Danny Boyle logra combinar drama, imagen y sonido para mostrarnos un final feliz y predecible, pero dinámico en su desarrollo intermedio.
La película tiene muchos de los arquetipos que Hollywood desgastó de una manera atroz: el chico pobre que sufre, se enamora y no puede estar con su otra mitad, pero que al final triunfa y logra el ascenso social y espiritual; sólo que en este film son incorporados de distinta forma y en distinto contexto, lo cual nos da una nueva dimensión en la temática y no se vuelve aburrida.
La película nos muestra el bien y el mal luchando contra los personajes y dentro de ellos. Jamal es bueno y tierno, pero Salim es lo opuesto, pareciera que aborrece la suerte de su hermano e incluso llega a sabotear la felicidad de aquel. Latika es la inocencia, que se pierde en un mundo corrompido por la extrema marginación y pobreza de las calles de Mumbai.
Las calles de Mumbai se transforman por medio de la violencia y desplazamiento de las capas bajas de la sociedad de la India. Se nos muestran las enormes asimetrías económicas que sufren los pobladores del país, donde sólo pocos son ricos, los gángsters, y los muchos son pobres, quienes caen en la prostitución y la degeneración social.
Es todo lo que viven las capas bajas lo que hace que el programa Quisiera ser millonario, se vuelva una válvula de escape de esa sociedad reprimida y marginada. Pareciera que cualquiera puede volverse millonario, hasta el chico del té, Jamal, quien tiene todas posibilidades en su contra, pero la esperanza y el desinterés nunca lo dejan solo.
La película logra llenarnos de esperanza. Cualquiera pudiera ser Jamal y lograr la justicia divina necesaria para llegar a ser feliz. La trama nos alivia, los malos reciben su merecido y los buenos son recompensados por sus buenas acciones.
Los finales rosas y felices, generalmente son tan sosos y predecibles, que uno pierde el interés en la historia. Pero esta película está muy bien realizada y logra mantenernos al filo del asiento, esperando lo que ya sabemos: que Jamal sea feliz. Porque nosotros también lo seremos, ya que podríamos ser él.
La proximidad con el personaje nos hace identificarnos en diversos aspectos con las dificultades que pasa y resuelve. Así, la película se convierte en nuestra válvula de escape, en nuestro medio catártico dentro de una vida social capitalista y neurótica. Si nos dejamos llevar por ella, nos devuelve algo de paz y esperanza.
El film Slumdog Millionaire (perro callejero millonario) de Danny Boyle, es una película indo-británica estrenada en el 2008. Toma sitio en la India, en Mumbai (antes Bombay), en una época muy actual. El protagonista, Jamal, va teniendo retrospecciones de su pasado al lado de su hermano Salim y una niña llamada Latika, de la cual está perdidamente enamorado.
La historia comienza cuando Jamal decide participar en el programa más visto del momento, Quisiera ser millonario, y va ganado cantidades enormes de dinero. Por sus respuestas tan acertadas y la ausencia de error en ellas, es llevado por la policía para ser cuestionado a golpes. Se cree que está haciendo trampa, pero no es así.
El oficial de policía no puede creer que un joven sin educación y de los barrios más bajos sepa todas las respuestas del programa, que ni siquiera maestros y verdaderos eruditos han sabido. Pero Jamal le cuenta por qué sabe aquellas respuestas, ya que han sido parte de su vida, las aprendió en momentos difíciles, en los cuales tuvo que sobrevivir la injusticia de la calle.
Es así como la policía se convence de que Jamal no está haciendo trampa, que tan sólo es un pobre diablo con suerte. Y sí que lo es, porque la historia de su vida nos muestra que el personaje siempre libró situaciones peligrosas en las cuales se encontraba y siempre fue más afortunado que su hermano.
La película está llena de flash-backs, que nos muestran lo que va sucediendo en el momento y lo que nos cuenta de su pasado el protagonista, hasta el momento en que las historias se unen, evolucionan y alcanzan la actualidad de los hechos. La historia pasada de Jamal se encuentra con la historia presente, en tanto que el tiempo transcurre y crece hasta hallar sincronía.
Se puede notar una impresionante fotografía, emplazamientos novedosos y ágiles, así como secuencias rápidas de acción y dinamismo en la mayoría de sus escenas. De una cámara lenta que nos muestra la ternura y romanticismo de la historia, pasamos a una cámara rápida cuando el momento se torna violento y los personajes se tienen que dar a la fuga. Hay emplazamientos que nos aproximan a los actores y nos meten en sus vidas, pero nos alejan lo necesario para soportar el peligro y sufrimiento que viven. Hay muchos cortes y movimientos, al estilo Hollywood, es una gran producción con un presupuesto que se hace notar como generoso.
Es impresionante como el director Danny Boyle logra combinar drama, imagen y sonido para mostrarnos un final feliz y predecible, pero dinámico en su desarrollo intermedio.
La película tiene muchos de los arquetipos que Hollywood desgastó de una manera atroz: el chico pobre que sufre, se enamora y no puede estar con su otra mitad, pero que al final triunfa y logra el ascenso social y espiritual; sólo que en este film son incorporados de distinta forma y en distinto contexto, lo cual nos da una nueva dimensión en la temática y no se vuelve aburrida.
La película nos muestra el bien y el mal luchando contra los personajes y dentro de ellos. Jamal es bueno y tierno, pero Salim es lo opuesto, pareciera que aborrece la suerte de su hermano e incluso llega a sabotear la felicidad de aquel. Latika es la inocencia, que se pierde en un mundo corrompido por la extrema marginación y pobreza de las calles de Mumbai.
Las calles de Mumbai se transforman por medio de la violencia y desplazamiento de las capas bajas de la sociedad de la India. Se nos muestran las enormes asimetrías económicas que sufren los pobladores del país, donde sólo pocos son ricos, los gángsters, y los muchos son pobres, quienes caen en la prostitución y la degeneración social.
Es todo lo que viven las capas bajas lo que hace que el programa Quisiera ser millonario, se vuelva una válvula de escape de esa sociedad reprimida y marginada. Pareciera que cualquiera puede volverse millonario, hasta el chico del té, Jamal, quien tiene todas posibilidades en su contra, pero la esperanza y el desinterés nunca lo dejan solo.
La película logra llenarnos de esperanza. Cualquiera pudiera ser Jamal y lograr la justicia divina necesaria para llegar a ser feliz. La trama nos alivia, los malos reciben su merecido y los buenos son recompensados por sus buenas acciones.
Los finales rosas y felices, generalmente son tan sosos y predecibles, que uno pierde el interés en la historia. Pero esta película está muy bien realizada y logra mantenernos al filo del asiento, esperando lo que ya sabemos: que Jamal sea feliz. Porque nosotros también lo seremos, ya que podríamos ser él.
La proximidad con el personaje nos hace identificarnos en diversos aspectos con las dificultades que pasa y resuelve. Así, la película se convierte en nuestra válvula de escape, en nuestro medio catártico dentro de una vida social capitalista y neurótica. Si nos dejamos llevar por ella, nos devuelve algo de paz y esperanza.
ujuu... amé esa peliii :P
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