Por Alberto Juárez Espíndola
Petit es un pez, un pececito pequeño, el cual guardo en una bolsa de mi saco. Voy con él a todas partes. Siento que nada y nada cuando estoy caminando.
Recuerdo cuando lo encontré muerto, tirado cerca de una cloaca. Levanté su diminuto cuerpo y lo llevé a casa.
Al llegar lo puse en mi almohada. Su olor era espantoso, pero lo besé y dormí a su lado, aguardando con esperanza.
Resucitó por la mañana. Como no tenía agua, se retorcía y saltaba. Entonces lo guardé en mi saco, el cual tenía una bolsa empapada.
Desde ese día allí vive y su bolsa procuro mojarla. No creo que muera de sed, porque amor nunca le falta.
Petit es un pez, un pececito pequeño, el cual guardo en una bolsa de mi saco. Voy con él a todas partes. Siento que nada y nada cuando estoy caminando.
Recuerdo cuando lo encontré muerto, tirado cerca de una cloaca. Levanté su diminuto cuerpo y lo llevé a casa.
Al llegar lo puse en mi almohada. Su olor era espantoso, pero lo besé y dormí a su lado, aguardando con esperanza.
Resucitó por la mañana. Como no tenía agua, se retorcía y saltaba. Entonces lo guardé en mi saco, el cual tenía una bolsa empapada.
Desde ese día allí vive y su bolsa procuro mojarla. No creo que muera de sed, porque amor nunca le falta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario